“Creemos que los hombres serán castigados por sus
propios pecados, y no por la transgresión de Adán.” ... “Creemos
que por la Expiación de Cristo todo el género humano puede
salvarse, mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas
del evangelio.” ... “Creemos que los primeros principios y
ordenanzas de evangelio son: primero, Fe en el Señor
Jesucristo; segundo, Arrepentimiento; tercero, Bautismo por
inmersión para la remisión de pecados; cuarto, Imposición de
manos para comunicar el don del Espíritu Santo.”
― Segundo, tercero y cuarto
artículos de fe, por José Smith.
Problemas semánticos
Cuando los mormones y los creyentes bíblicos cristianos
tratan de comunicarse, usualmente existe un problema
semántico. Los SUD usan términos bíblicos definidos no por
la Biblia sino por otras autoridades. De esta manera, las
enseñanzas mormonas sobre el pecado, la salvación y aun
sobre el Salvador, son muy diferentes del cristianismo
histórico y bíblico.
Por ejemplo, el apóstol Juan Widtsoe dice: “En el verdadero
evangelio de Jesucristo, no hay pecado original”
(ER, p. 195). El apóstol Bruce McConkie dice también en MD,
p. 804: “Es correcto y según el patrón bíblico hablar de la
transgresión de Adán, pero no del pecado de Adán.”
Justamente antes de esta declaración dijo: “Es posible
transgredir una ley sin cometer pecado como en el caso de
Adán y Eva en el Jardín de Edén.” Esa es una declaración muy
curiosa, porque 1 Juan 3:4 declara que “el pecado es la
transgresión de la ley.”
Refiriéndose al segundo artículo de fe (arriba), el apóstol
James Talmage dice, “la justicia divina prohibe que se nos
considere pecadores solamente porque nuestros padres
transgredieron” (AF, p. 522). Por supuesto, no se nos
considera pecadores “solamente” por causa de Adán, “porque
todos pecaron” (Romanos 3:23). Pero también es verdad que
“el pecado entró en el mundo por un hombre (Adán)” (Romanos
5:12). Así que somos “hijos de desobediencia” y “por
naturaleza, hijos de ira” (Efesios 2:2, 3). Es por esto que
los hombres necesitan nacer de nuevo (Juan 3:3, 7), y así
llegar a ser hijos de Dios (Juan 1:12, 13). Aun el LM enseña
esto en II Nefi 2:21: “él mostró a todos los hombres que
estaban perdidos a causa de la transgresión de sus padres” (Adán
Y Eva). Y en Mosíah 3:19 dice: “Porque el hombre natural es
enemigo de Dios, y lo ha sido desde la caída de Adán.” Así
que el LM dice que los hombres deben “nacer de nuevo” y
llegar a ser hijos de Dios (Mosíah 3:18-19, 27:25,
etcétera.) En PGP, Moisés 5:13 dice que desde el tiempo
cuando Adán y Eva escucharon a Satanás, “los hombres
empezaron a ser carnales, sensuales y diabólicos.” El
presidente José Fielding Smith dice también en DS, Tomo II,
p. 280, que “la humanidad (es) carnal, sensual, y diabólica
por naturaleza.”
Pero la mayor parte de los mormones niegan que son pecadores
por naturaleza, y piensan de sí mismos como dioses en
potencia, como dijo el apóstol Juan Widtsoe: “Dios y el
hombre son de la misma raza, difiriendo solamente en sus
grados de progreso” (Rational Theology, p. 61, GTA
p. 107). Por esto, la doctrina de la “progresión eterna”,
que encierra el concepto de la salvación SUD, necesita
definirse. Todos los SUD sinceros creen en Jesucristo como
Salvador. Pero ¿qué es la salvación y cuál es su parte en
proveernos de ella?
Dos tipos de salvación SUD
En DS, Tomo I, p. 134, José Fielding Smith dice: “La
salvación es doble: General, la que viene a todos los
hombres sin relación a una creencia en Cristo (en esta vida);
e individual, la que el hombre merece por sus propios actos
en vida, y por obediencia a las leyes y ordenanzas del
evangelio.” Dice también James Talmage en AF, p. 95: “El
primer efecto es eximir a todo el género humano del castigo
de la caída, y así proveer un plan de Salvación General.
El segundo efecto consiste en facilitar una Salvación
Individual, mediante la cual la humanidad puede obtener
la remisión de pecados personales. En vista de que estos
pecados son las consecuencias de hechos individuales, justo
es que el perdón de ellos sea su condición de cumplir
individualmente los requisitos prescritos, la ‘obediencia a
las leyes y ordenanzas del evangelio.’”
Salvación General
Los escritores mormones con frecuencia llaman la “salvación
general” una “salvación universal”, o sencillamente la “salvación.”
Según el folleto titulado Las Contribuciones de José
Smith, p. 5, “habrá salvación general para todos en el
sentido en que el término es generalmente usado, pero la
salvación, que significa resurrección, no es exaltación.” Y
en el folleto Lo que Piensan los Mormones de Cristo,
p. 21, el apóstol Bruce McConkie dice: “Todos los hombres
son salvos por la gracia sola sin ningún hecho por su parte,
lo que quiere decir es que resucitarán y se harán inmortales
por el sacrificio expiatorio de Cristo.”
Así sabemos que la salvación general SUD significa la
resurrección. En ninguna parte enseña la Biblia que la
salvación significa resurrección. Al contrario, Corintios
6:2 dice: “He aquí ahora el día de salvación.” ¿Sucede ahora
la salvación? Los SUD parecen no entender 1 Timoteo 1:15 que
dice: “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los
pecadores.” Pero ellos creen que todos los hombres, muy a
pesar de alguna creencia en esta vida, (los ateos inclusive)
recibirán una salvación general o la resurrección a causa de
la expiación de Cristo. Los SUD tratan de apoyar estas
pretensiones usando Romanos 5:18 y 1 Corintios 15:22. Todos
sí serán resucitados, pero habrá una “resurrección de
condenación” así como una “resurrección de vida”, dijo Jesús
en Juan 5:29. Pero la resurrección de condenación no es
salvación. Sin embargo, McConkie así la llama en MD, p. 669:
“Los que ganan sólo esta salvación general o incondicional,
serán juzgados todavía según sus obras, y recibirán sus
lugares en un reino terrestre o telestial. Así serán
condenados.”
El mormonismo enseña que todos menos unos cuantos hijos de
perdición serán salvos o resucitados para uno de tres grados
de gloria. En AF, p. 99 dice Talmage: “Para todos aquellos
que no hayan perdido su derecho, a ello, habrá algún grado
de salvación.” Pero en Juan 3:18 Jesús declaró: “El que en
él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido
condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito
Hijo de Dios.” Pero enseñar que los incrédulos son salvos,
con una “salvación general” por medio de Cristo y al mismo
tiempo que son “condenados”, ¡le confunde a uno!
Algunos versículos que niegan el concepto de la salvación
general, son: Juan 10:9 donde Jesús dijo, “El que por mí
entrare, será salvo.” Hechos 16:31 registra que Pablo y
Silas le dijeron al carcelero de Filipos: “Cree en el Señor
Jesucristo, y serás salvo.” En Juan 14:6 Jesús dijo, “Yo soy
el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino
por mí.” Véase también Romanos 10:9, 10, 13, Hechos 2:21,
4:12, 2 Timoteo 3:15.) No existe apoyo bíblico para el
concepto de la salvación que signifique “resurrección” o que
alguno sea salvo sino por la fe en Cristo.
Salvación personal
El apóstol SUD Bruce McConkie dice en MD, p. 670: “La
salvación completa se logra en virtud de conocimiento,
verdad, justicia y todos los verdaderos principios. Muchas
condiciones deben existir para hacer disponible la salvación
para los hombres. Sin la expiación, el evangelio, el
sacerdocio, y el poder sellador, no existiría ninguna
salvación. Sin la revelación continua, los ángeles
ministradores, los milagros, la frecuencia de los dones
espirituales, no habría ninguna salvación. No hay salvación
fuera de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días.”
La “salvación individual” o la “exaltación”, es aquello que
merece el hombre por su “obediencia a las leyes y ordenanzas
del evangelio.” (Cuatro de esos requisitos se mencionan en
el cuarto artículo de fe, citado al principio de este
capítulo.) Pero muchas otras cosas son necesarias para el
que espera llegar a la deidad en la más alta gloria del
reino celestial. Entre ellas están estas: membresía en la
única y verdadera iglesia (SUD), guardar los mandamientos,
reconocer a José Smith y a sus sucesores como portavoces de
Dios, hacer la obra del templo que le corresponde a uno,
etcétera.
Veamos un poco más acerca de cada uno de estos requisitos
para la “salvación individual”, comenzando con el cuarto
artículo de fe.
Fe en el Señor Jesucristo. Recuerde que el Cristo del
mormonismo es un hermano espiritual de Satanás. Llegó a ser
un dios por la progresión eterna y se casó y tuvo hijos
físicos. Su expiación provee la resurrección para todos los
hombres y abre la puerta para que los hombres “trabajen para
ganar” su salvación individual. (Para leer una discusión más
completa sobre el concepto mormón de Cristo, véase nuestro
capítulo sobre “Dios.”)
Además, esta fe no justifica a nadie. En AF, p. 527, dice
Talmage: “El dogma sectario de justificación únicamente por
la fe, ha ejercido una influencia nociva.” Dos veces ...
aquí y en la p. 118, la llama una “doctrina perniciosa.”
Pero dice Pablo en Romanos 3:28, “Concluimos, pues, que el
hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley.” Y
en Romanos 5:1 declaró: “Justificados, pues, por la fe,
tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo.” También escribió Pablo esta advertencia a los
Gálatas (1:8, 9), “Más si aun nosotros, o un ángel del cielo,
os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea
anatema (maldito).”
Arrepentimiento. Hechos 17:30 dice, “Dios ... manda
a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.” Con
respecto a la salvación, el arrepentimiento significa
cambiar su pensamiento acerca de Cristo (Hechos 16:31), lo
cual produce una vida cambiada (Tito 2:12). Pero en AF, p.
126, Talmage dice: “aprendamos por las escrituras que, de
acuerdo con ciertas condiciones, se puede lograr el
arrepentimiento más allá del estado mortal.” En p. 164 aun
sugiere que fue “justo y propio que se llevase el evangelio
a los espíritus que fueron desobedientes ... que han
rechazado la palabra en diversas ocasiones.”
McConkie, sin embargo, dice en MD, p. 621, “Esta vida es la
que se le da al hombre para que se arrepienta y se prepare a
encontrarse con Dios. Los que han tenido la oportunidad de
aceptar la verdad, están obligados a recibirla; de otra
manera, se les negará la salvación completa. Son vanas las
esperanzas del arrepentimiento en la cama de la muerte. Como
dijo Amulek, ‘Porque si habéis demorado el día de vuestro
arrepentimiento, aun hasta la muerte, he aquí os habéis
sujetado al espíritu del Señor y no tiene cabida en vosotros,
y el diablo tiene todo poder sobre vosotros; y este es el
estado final del malvado’ ” (LM, Alma 34:35). Los apóstoles
Talmage y McConkie no parecen estar de acuerdo.
Bautismo. Muchos SUD creen que los bautistas y
otros que bautizan por inmersión, tienen en común a lo menos
una cosa: el bautismo por inmersión “en el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo.” Realmente, el bautismo
mormón es muy diferente. En MD, p. 70, dice McConkie: “El
bautismo sirve para cuatro fines: 1) Es para la remisión de
pecados. 2) Admite a la persona arrepentida a membresía en
la iglesia y el reino de Dios en la tierra. 3) Es la puerta
al reino celestial. 4) Es el medio por el que se abre la
puerta a la santificación personal.” En p. 101 dijo también
McConkie: “El segundo nacimiento comienza cuando son
bautizados los hombres por un administrador legal.”
Pero el mormonismo enseña que “todos los hombres nacieron
primero en la preexistencia como prole literal de Dios
nuestro Padre celestial” (MD, p. 84). Luego, ¿por qué
necesitan nacer de nuevo los hombres? McConkie lo explica en
MD, p. 761: “Los niños pequeños viven espiritualmente hasta
que lleguen a la edad de la responsabilidad (Moroni 8:8-26).
Entonces se mueren espiritualmente a menos que nazcan de
nuevo...por medio del bautismo nacen del agua y del Espíritu.”
La edad de responsabilidad de los SUD, es ocho años (DC
68:25-27).
Entonces en MD, p. 745, dice McConkie: “Los que reciben el
evangelio y se unen a la Iglesia de Jesucristo de los Santos
de los Últimos Días, reciben el poder de llegar a ser hijos
de Dios” (DC 11:30, 35:2, 39:1-6, 45:8, Juan 1:12). De los
textos que menciona, sólo dos mencionan el bautismo (DC
39:6). Todos los demás dicen sencillamente que uno llega a
ser hijo de Dios sólo por recibir a Cristo.
En LM, Mosíah 27:25, dice: “todo el género humano ... debe
nacer otra vez; sí, nacer de Dios, ser cambiados de su
estado carnal y caído, a un estado de rectitud, redimidos de
Dios, convertidos en hijos e hijas suyos. Pero el bautismo
no es mencionado en este contexto. En la Biblia, Gálatas
3:26, Juan 1:12, 13, etcétera, enseña que llegamos a ser
“hijos de Dios por fe en Cristo Jesús.”
Los SUD ponen énfasis en la necesidad del sacerdocio si Dios
ha de reconocer como válido nuestro bautismo. Pero en
ninguna parte de la Biblia dice que Dios reconoce o no, este
o aquel otro bautismo. En el único caso de un segundo
bautismo mencionado en las Escrituras (Hechos 19:1-5), la
cuestión no era ni de autoridad ni de sacerdocio, como
afirman los SUD. El problema consistió en que aquellos
discípulos de Efeso, fueron bautizados “para arrepentimiento”
por el bautismo de Juan, pero no sabían nada del Espíritu
Santo (Hechos 19:2-4). Cuando oyeron a Pablo predicar el
mensaje del Nuevo Testamento, “fueron bautizados en el
nombre del Señor Jesús.” Claramente hay diferencia entre el
bautismo de Juan y el del creyente en el nombre de
Jesucristo. Otros textos sobre el bautismo de Juan, son
Marcos 1;4, Mateo 3:11, Lucas 7:29 y Hechos 13:24.
Si el sacerdocio hubiera sido la cuestión, el bautismo de
Juan hubiera sido suficiente. Juan nació en el sacerdocio
aarónico (Lucas 15:5-13). También bautizó a Jesús (Mateo
3:13-17). Además, los SUD creen que el sacerdote aarónico
está capacitado para bautizar, y por eso debiera ser
suficiente, si es que la cuestión fuera solamente la
autoridad, en Hechos 19:1-5. Pero el sacerdocio aarónico no
tenía nada que ver con este asunto, porque el sumo sacerdote
Jesús ya había venido. Juan nunca mencionó su sacerdocio; ni
nunca enseñó Jesús que el sacerdocio fuera necesario para
enseñar y bautizar.
Esa es otra suposición sin fundamento de los SUD. Sin
embargo, el apóstol SUD Orson Pratt dice en The Seer,
p. 255: “¿Pero quién en esta generación tiene autoridad para
bautizar? Nadie sino los que han recibido la autoridad en la
Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días:
todas las otras iglesias están enteramente destituidas de
toda autoridad de parte de Dios; y cualquiera persona que
recibe el bautismo o la santa cena de sus manos, ofenderá
grandemente a Dios; porque él los ve como los más
corrompidos de todos los pueblos. Tanto católicos como
protestantes son nada menos que ‘la ramera de Babilonia’ a
quien el Señor denuncia por la boca de Juan el revelador
como habiendo corrompido a toda la tierra con sus
fornicaciones y maldades.”
Los mormones también practican “el bautismo para la remisión
de pecados.” Para darle el apoyo de las Escrituras, hacen
uso de Juan 3:5, aunque la palabra “bautismo” no aparece en
este texto. Jesús habla allí de la diferencia entre el
primer nacimiento (físico) y el segundo (espiritual). En
Juan 3:7 dice Jesús: “Os es necesario nacer de nuevo (literalmente,
nacer otra vez, o de arriba).” Y en Juan 3:3 dice: “el que
no naciere de nuevo (otra vez, o de arriba) no puede ver el
reino de Dios.” En el v. 4 Nicodemo pregunta: “¿Cómo puede
un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por
segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?” Observemos
que Nicodemo habla del nacimiento físico. Jesús contestó en
el v. 5: “el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede
entrar en el reino de Dios.” Luego siguen sus palabras en el
v. 6: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que
es nacido del Espíritu, espíritu es.”
Muchos estudiantes de la Biblia creen que el “nacer de agua”
en este texto, se refiere al nacimiento físico, ya que los
niños nacen de agua, literalmente. Seguramente Nicodemo, un
regidor entre los judíos, conocía la práctica común del
bautismo. De manera que si Jesús le dijera en Juan 3 que
necesitaba bautizarse para nacer de nuevo, Nicodemo le
hubiera entendido; no hubiera hecho esa pregunta en el v. 9.
Otros textos bíblicos usados para comprobar la “regeneración
bautismal” son: Romanos 6:3, 1 Pedro 3:21, Marcos 16:16,
Hechos 2:38, 22:16, Gálatas 3:27, Efesios 5:26 y Tito 3:5.
Pero si estos versos enseñan que el bautismo lava al
individuo del pecado, la Biblia se contradice, porque 1 Juan
1:7 declara: “la sangre de Jesucristo, su Hijo (de Dios) nos
limpia de todo pecado.” Si la sangre de Cristo nos limpia de
todo pecado, ¿cuánto pecado puede limpiar el bautismo?
Un librito sobre el bautismo, que ayuda mucho, se titula,
Is Baptism Essential to Salvation?, por Alvin
Crouch, editado por Broadman Press. Si es necesario el
bautismo para salvarse, diría Pablo en 1 Corintios 1:14-18:
“Doy gracias a Dios que ninguno de vosotros es salvo.” Pero
realmente dijo: “Doy gracias a Dios que a ninguno de
vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo...pues no me
envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no
con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz
de Cristo. Porque la palabra de la cruz es locura a los que
se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros,
es poder de Dios.” Luego en el v. 21: “Pues ya que en la
sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la
sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la
locura de la predicación.”
Ciertamente el bautismo con agua es necesario para los que
quieren obedecer al Señor. Pero Romanos 6:1-6 y Colosenses
2:12 indican que el bautismo del creyente nos “identifica”
con Cristo porque nacimos de arriba por la fe en Cristo
Jesús (Gálatas 3:26). También 1 Pedro 3:21 declara que el
bautismo es figura o símbolo: “No quitando (lavando) las
inmundicias (pecados) de la carne.” Y es “la aspiración de
una buena conciencia hacia Dios”, demostrada por la
obediencia. Pero somos salvos “por la resurrección de
Jesucristo.” El bautismo sigue a la salvación, como en
Hechos 8:32, 39, 10:44-48 y 16:25-34.
Aun el LM, Mosíah 4:8 dice, “Y no hay otra salvación aparte
de ésta de que se ha hablado; ni tampoco otras condiciones
por las cuales el hombre podrá ser salvo, sino las que os he
dicho.” Pero solamente es mencionada la salvación por la
sangre expiatoria de Cristo, y en ninguna parte de este “sermón”
del Rey Benjamín se encuentra el bautismo. Alma 11:40 y 38:9
también mencionan la salvación sin el bautismo. Ni la Biblia
ni el LM dicen nada sobre el reconocimiento del bautismo por
el Señor, basado en el sacerdocio. Y recuerde que el LM es
“la plenitud del evangelio” (DC 20:9).
Moroni 8:11 del LM dice que el bautismo “es para
arrepentimiento”, pero DC 20:37 dice que aquellos cuyas
obras “manifiestan ... que han recibido el Espíritu de
Cristo para la remisión de sus pecados, serán recibidos en
la iglesia por el bautismo.” Así que la escritura SUD
oscurece y no aclara la doctrina del bautismo.
Los SUD preguntan con frecuencia: “¿Por qué fue bautizado
Jesús si el bautismo no es esencial para la salvación?”
Ellos dicen que Jesús es nuestro ejemplo. Pero dicen también
que Jesús no tuvo pecado, y por eso no podría ser nuestro
ejemplo al bautizarse por la remisión de pecados. Entonces,
¿por qué fue bautizado? En Mateo 3:15 Jesús le dijo a Juan:
“Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia.”
Decía, en efecto: “Tú, Juan el Bautista, eres el último
profeta del Antiguo Testamento (Lucas 16;16, Mateo 11:13).
Yo he venido para cumplir la ley” (Mateo 5:17). “Así,
cumpliremos toda justicia.” “Permite que así sea ahora (bautizarme
tú), porque más tarde será diferente.” Es muy claro que el
bautismo de Jesús no lo salvó a El, aunque fue necesario
cumplir toda justicia.
Los SUD afirman que el bautismo del niño es del diablo. Sin
embargo, DC 68:27 dice: “Y sus hijos serán bautizados para
la remisión de pecados cuando tengan ocho años de edad, y
recibirán la imposición de manos.” El v.25 dice que esta “imposición
de manos” es para recibir “el don del Espíritu Santo.” No
podemos oponernos al bautismo del niño de ocho años si ha
creído personalmente en Jesucristo. Pero el acto de bautizar
al niño sólo porque tenga ocho años de edad es contrario a
la palabra de Dios. En Hechos 8:36, 37 Felipe predicaba
acerca de Jesucristo al eunuco etíope, quien quiso ser
bautizado en ese mismo momento. Y Felipe le dijo: “Si
crees de todo corazón, bien puedes.” Dice también
Hechos 2:41: “Así que, los que recibieron su
palabra fueron bautizados.”
Niños de ocho años pueden ser diferentes el uno del otro,
tanto como uno de cuatro años difiere de otro de doce años.
Así que la cuestión es su fe, no su edad. En LM,
Moroni 8:22-23 dice: “todos los niños pequeñitos viven en
Cristo, así como todos aquellos que están sin ley. Porque el
poder de la redención comprende a todos aquellos que se
hallan sin ley; por tanto, el que no ha sido condenado, o el
que no está bajo condenación, no puede arrepentirse; y para
tal el bautismo de nada sirve, antes es una burla a los ojos
de Dios, porque se niegan las misericordias de Cristo y el
poder de su Santo Espíritu, y se fía en las obras muertas.”
Observemos que todos los niños pequeñitos y los que están
sin ley, están ahora vivos en Cristo, y no
necesitan ni el arrepentimiento ni el bautismo. (Véase
también Moroni 8:11-14.) Esto contradice también lo que
enseñan los SUD sobre el proselitismo, la investigación de
las genealogías y el bautizarse por los muertos para ayudar
a salvarlos. En este caso también, se contradicen las
escrituras de los mormones, y sus doctrinas y prácticas.
Es verdad que no todos los cristianos están de acuerdo sobre
los detalles relacionados con el bautismo con agua. Pero sí,
están de acuerdo en esto: que el bautismo del Espíritu Santo
debe interesarnos más que nada (Mateo 3:11, Hechos 1:5).
Dice en 1 Corintios 12:13: “por un solo Espíritu fuimos
todos bautizados en un cuerpo.” Este es el bautismo
mencionado en Efesios 4:5 como el único. Sin este bautismo,
el de agua no significa nada, porque es el nuevo nacimiento
que experimenta todo creyente en el momento cuando confía en
Cristo. Por él, llegamos a ser miembros del cuerpo de Cristo,
la iglesia (Colosenses 1:18, 24).

