“Creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que
actualmente revela, y creemos que aún revelará muchos
grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de
Dios.” ― Noveno artículo de
fe, Por José Smith
El mormonismo enseña que sólo un hombre por vez en la tierra
puede recibir revelación para toda la iglesia. Citan DC 28:2
para apoyar esta creencia: “Pero, he aquí, de cierto te digo,
que nadie será nombrado para recibir mandamientos y
revelaciones en esta iglesia sino mi siervo José Smith, hijo,
porque los recibe él aun como Moisés.” (Véase también DC
43:3, 132:7 etcétera.) Muchos profetas en los tiempos del
Antiguo Testamento fueron contemporáneos. Si los
SUD son realmente una “restauración” de la verdad de Dios, ¿por
qué esta diferencia?
Los SUD citan a Amós 3:7 para demostrar que los profetas son
necesarios hoy día. Dice, “Porque nada hará Jehová el Señor,
sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.” Si
Dios no hace nada sin revelarlo al profeta SUD, luego él
debe saber todo lo que Dios va a hacer. Pero la
historia demuestra una de dos cosas: o que los profetas SUD
no sabían todo lo que Dios iba a hacer, o que lo pasaron por
alto.
Por ejemplo: ¿advirtió Dios al profeta SUD acerca de la
tormenta invernal que azotó a los pioneros mormones mientras
iban hacia Salt Lake? ¿O fue advertido Brigham Young acerca
de la plaga de grillos que destruyeron las cosechas poco
después de que se fincaron en el valle de Salt Lake? Si el
profeta fue advertido, ¿por qué no advirtió a nadie más? ¿Qué
logra Dios advirtiendo a una sola persona que se comporta
como si ignorara la advertencia?
Los hechos de la historia demuestran que Dios no revela
todo a los profetas. Entonces, ¿qué significa Amós 3:7?
El contexto contiene la respuesta. Amós 3:1 dice: “ha
hablado Jehová contra vosotros, hijos de Israel.” Sigue
diciendo en v.2: “os castigaré por todas vuestras maldades.”
Dice en v.6: “¿Habrá algún mal (juicio) en la ciudad, el
cual Jehová no haya hecho?” Por esto, v.7, usando por los
SUD fuera del contexto, significa que Dios traerá juicio
contra su pueblo por sus pecados. Allí declara que no lo
hará sin advertir primero a su profeta. La escritura
demuestra que él lo ha hecho.
Los SUD usan también Efesios 2:20 y 4:11 para demostrar la
necesidad de tener profetas hoy día. Es verdad que el Nuevo
Testamento habla de profetas en algunos versículos como
Hechos 11:27, 28,13:1, 15:32, 21:10, etcétera. Pero la
palabra “profeta” en el Nuevo Testamento tiene el sentido
amplio de “uno que proclama la verdad de Dios.” En este
sentido la iglesia del tiempo presente sí tiene profetas
vivientes en la tierra. Pero en el sentido del Antiguo
Testamento, de un oficio profético, como Isaías o
Jeremías, el Nuevo Testamento es muy claro. Dice Lucas
16:16: “La ley y los profetas eran hasta Juan (el
Bautista): desde entonces el reino de Dios es anunciado, y
todos se esfuerzan por entrar en él.” (Véase también Mateo
11:13). Dice además Hebreos 1:1,2, “Dios, habiendo hablado
muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a
los padres por los profetas, en estos postreros días nos
ha hablado por el Hijo.” Y en Juan 12:48 Jesús declara
así: “la palabra que he hablado, ella le juzgará en
el día postrero.” Observemos que el verbo está en el tiempo
gramatical pasado. Así que los hombres serán juzgados por lo
que Jesús había hablado entonces, y no por lo que
algún “profeta” futuro diga que sea el mensaje de Dios.
Las muchas falsas profecías de José Smith desacreditan aun
más su pretensión de ser profeta. Veamos algunos ejemplos de
sus profecías falsas:
1) DC 84:1-5, una revelación dada en septiembre de 1832,
dice que la nueva Jerusalén y su templo tenían que ser construidos
en Misurí en esta generación. “Porque en verdad, no
pasará toda esta generación sin que se edifique una casa
para el Señor.” (Compárese Apocalipsis 21:2 y 22.)
2) DC 84:112-115 es parte de la revelación anterior y fue
dada el mismo día. Pero fue enviado Newel K. Whitney a Nueva
York, Albany y Boston para advertir a la gente “con el son
del evangelio y en alta voz, de la desolación y destrucción
completa que les espera si rechazan estas cosas. Porque si
rechazan estas cosas, se acerca la hora de su juicio y les
quedará desolada su casa.” DHC, Tomo I, p. 292 indica que
Whitney llegó a esas ciudades pero que no aceptaron el
mormonismo en aquel tiempo, ni hasta la fecha. Pero Nueva
York, Albany y Boston siguen existiendo, mientras que
Whitney ha muerto hace más de cien años.
3) DC 87, la famosa profecía de la guerra civil, fue dada el
25 de diciembre de 1832 y menciona una rebelión que iba a
principiar en Carolina del Sur y dividir al norte del sur.
Sin embargo, esta información se había publicado en los
diarios en toda la patria seis meses antes de esta “profecía.”
El 14 de julio de 1832, el Congreso hizo una ley de tarifas
que rehusó aceptar Carolina del Sur. La declararon nula y
sin efecto. El presidente Andrés Jackson puso en alerta a
las tropas federales y la nación esperaba la guerra. Los
libros de historia de los Estados Unidos y hasta el
periódico Evening and Morning Star contienen los detalles.
Aunque esta “profecía” fue publicada en 1852, en PGP y
The
Seer de 1854, no apareció en ninguna edición de DC hasta
después del comienzo de la guerra civil. Cualquier estudio
cuidadoso de la misma profecía revelará aun más inexactitud.
4) DC 97:19 lleva la fecha del 2 de agosto de 1833, y se
trata de Zion, condado de Jackson, Misurí. Afirma que Zion
no puede caer ni ser movida de su lugar. Pero dos semanas
antes de esta profecía, el 20 de Julio de 1833, Zion sí fue
movida. Las imprentas SUD de sus periódicos fueron
destruidas, y los oficiales principales de los SUD fueron
bañados con asfalto y plumas y expulsados del pueblo. Pero
Smith se encontraba en Kirtland, Ohio, y no sabía del
problema en Misurí cuando dio esta “revelación.”
5) DC 104:1 afirma que el Señor le dijo a Smith, “De cierto
os digo, amigos míos, os doy un consejo y un mandamiento
concernientes a todos los bienes de la orden la cual mandé
organizar y establecer para que fuera una Orden Unida, una
Orden sempiterna para el beneficio de mi iglesia y para la
salvación de los hombres hasta que yo viniese.” Pero la
orden unida del mormonismo dejó de existir hace mucho tiempo.
Por lo tanto, no fue unida ni sempiterna, ni siguió en
existencia hasta la venida de Jesús.
6) DC 111:1-11 le fue dado a José Smith el 6 de agosto de
1836, en Salem, Massachusetts. En este pasaje dice el Señor:
“Tengo mucho tesoro para vosotros en esta ciudad ... pondré
esta ciudad en vuestras manos ... y su riqueza de oro y plata
será vuestra.” Smith fue muerto en 1844, pero ni en Salem,
Massachusetts, ni entre la crónicas de los SUD tienen nada
que indique que la ciudad le fue dada a él.
7) DC 124:56-60 dice que la “Mansión de Nauvoo” tenía que
ser construida y pertenecer a la familia Smith para siempre.
Pero después de la muerte de Smith, la mansión de Nauvoo
quedó sin terminar. No pertenece a la familia Smith, sino a
la Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días.
8) Oliverio B. Huntington era un devoto mormón contemporáneo
de José Smith. En el Tomo II, p. 166 de su Journal, citó la
descripción hecha por José Smith de los habitantes de la
luna. Escribió Huntington, “Los habitantes de la luna son de
tamaño más uniforme que los de la tierra, teniendo seis pies
de altura. Se visten mucho como los cuáqueros y están
bastante al día en sus modas. Llegan a tener mucha edad,
como mil años. Esta es la descripción de ellos, dada por
José (Smith) el vidente, y podría ver todo lo que pidiera al
Padre en el nombre de Jesús.”
9) En EPJS, pp. 17-18 dice José Smith: “Y ahora estoy
preparado para decir, por la autoridad de Jesucristo, que de
aquí a pocos años en los Estados Unidos se verá una escena
de derramamiento de sangre, sin paralelo en la historia de
nuestra nación; las pestilencias, el granizo, el hambre y
los terremotos arrollarán a los inicuos de esta generación
de sobre la faz de la tierra, a fin de establecer y preparar
el camino para que vuelvan las tribus de Israel de los
países del norte...por consiguiente, “‘Temed a Dios, y dadle
honra; porque la hora de su juicio es venida.’ Arrepentíos,
arrepentíos, abrazad el convenio eterno y huid a Sion antes
que el castigo desbordante os alcance, porque viven hoy en
la tierra aquellos cuyos ojos la muerte no cerrará hasta que
hayan visto el cumplimiento de todas estas cosas de que he
hablado.” Según DHC, Tomo I, pp. 312-316 esto fue escrito el
4 de enero de 1833.
10) En EPJS, p. 302, dijo José Smith: “Yo profetizo—en el
nombre del Señor Dios de Israel, que si los Estados Unidos
no hacen reparación a los santos por los ultrajes que se
perpetraron contra ellos en el estado de Misurí, ni castigan
los crímenes que cometieron los oficiales, el gobierno será
totalmente derribado y asolado en pocos años y no quedarán
ni fragmentos de ollas quebradas.” La historia no menciona
ninguna reparación, porque los SUD eran perseguidores tanto
como perseguidos en Misurí.
Para leer otras falsas profecías de José Smith, véase DC
112:15, DC 130:15-17, PGP, José Smith 2:45, DC, Tomo II, p.
182, EPJS p. 286, etcétera. Pero José Smith no fue el único
profeta SUD que dio información falsa. También la dio
Brigham Young.
1) En JD, Tomo VIII, p. 271, dijo: “¿Quién puede hablarnos
de los habitantes de este pequeño planeta que brilla por las
noches, llamado la luna? ... Cuando usted pregunta sobre
los habitantes de esa esfera encuentra que los más
instruidos son tan ignorantes con respecto a los habitantes
del sol. ¿Cree usted que está habitado? Me inclino a creer
que sí. ¿Cree Ud. que hay vida en él? No se debe dudar; no
fue creado en vano.” En p. 95 del mismo tomo dijo Young, “Nunca
he predicado y enviado a los hijos de los hombres un sermón
que no puedan llamar escritura (sagrada).”
2) En JD, Tomo I, p. 219, Brigham argumentó en favor de
edificar el templo de Salt Lake usando “lodo o adobes”
porque durarían más que el mármol o la piedra caliza.
Declaró también que las primeras pirámides egipcias eran
hechas de “adobes, barro mezclado con paja.”
Hay docenas de profecías falsas en las crónicas y escrituras
de los SUD, pero estas son suficientes para mostrar las
capacidades proféticas de los mormones. Es posible que Jesús
se refería a los profetas SUD cuando dijo, “Muchos me dirán
en aquel día; Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y
en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos
muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí;
apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:22-23).
Exactamente ¿cuántas profecías falsas hacen que el hombre
sea falso profeta? Deuteronomio 13:1-5 indica que una sola
profecía falsa hacía al hombre falso profeta, que según la
ley del Antiguo Testamento, debía morir. Si ese profeta
apoyara la idea de “otros dioses”, era reconocido
inmediatamente como falso profeta, según esos textos.
Nuestro capítulo sobre “Dios” demuestra que el Dios del
mormonismo es muy diferente del Dios del que Moisés habló.
Los SUD declaran con frecuencia que José Smith fue profeta
porque vio a Dios el Padre y a su Hijo, y habló de El. Sin
embargo, 2 Pedro 1:21 declara que los profetas lo eran
porque “hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo,”
no porque vieron a Dios. Su mensaje los hizo profetas,
no su
selección por los apóstoles ni el voto a su favor de los
miembros durante alguna reunión, como hacen los SUD.
¿Habrían escogido como profetas a los hombres como Isaías,
Jeremías, etcétera, si dependiera del voto de Israel? Es muy
dudoso. Pero sí eran profetas aunque Israel no los aceptara.
Los SUD pretenden que los profetas son necesarios para
mantener unida a la iglesia y para resolver las cuestiones
de doctrina. Pero con más de cien ramos o “retoños” del
mormonismo, que pretenden ser la “única iglesia verdadera”,
parece que los profetas SUD no han hecho bien su trabajo. La
creencia SUD en los profetas modernos es el resultado de no
creer que la Biblia sea guía suficiente.
Los SUD pretenden que sus profetas producen “revelación
constante y al día”, o sea escritura. Pero desde 1847 han
agregado al DC solamente la “declaración oficial” de 1890. Y
a PGP, el 3 de abril de 1976, agregaron la “Visión de José
Smith de 1836, del reino celestial,” así como la “Visión de
José Fielding Smith de la redención de los muertos”, de
1918. ¿Pero es esto revelación de actualidad? Aunque el
apóstol Esdras Taft Benson dijo en la reunión semi-anual de
los SUD en octubre de 1972: “Las palabras inspiradas de los
profetas, ya escritas, vienen a ser escritura, y siempre que
Dios tiene a su representante en la tierra, hay nuevas
revelaciones y nuevas escrituras.” (Deseret News, sección
eclesiástica, p. 12, del 7 de octubre de 1972). Preguntamos
solamente ¿dónde está esa escritura hoy, ya que los SUD
pretenden que tienen un profeta viviente?
Además, si se le pregunta a un mormón piadoso qué cosa ha
profetizado el presidente Spencer W. Kimball, no es probable
que pueda dar ninguna respuesta. Ni el actual profeta SUD ni
sus predecesores profetizaron nada. El presidente José F.
Smith, el sexto profeta del mormonismo, fue interrogado así
en la corte bajo juramento por el Senador Dubois: “¿Ha
recibido usted de Dios algunas revelaciones, que fueron
presentadas por usted y los apóstoles en su reunión semi-anual,
y que fueron apoyadas por votación?”
Sr. Smith: “¿Desde cuándo?”
Senador Dubois: “Desde que llegó a ser presidente de la
iglesia.”
Sr. Smith: “No señor; ninguna absolutamente.”
(caso de Reed
Smoot, Tomo I, pp. 483-484).
La respuesta del presidente Smith presenta otro dilema: los
SUD tenían un profeta que no profetizaba, o un profeta que
mintió bajo juramento. Teniendo profetas como éste, no nos
sorprende que los SUD le encuentran difícil señalar alguna
revelación hecha por su profeta. Claro es que los profetas
no siempre tienen que hablar del futuro, pero sí, deben de
hacerlo de vez en cuando. De otra manera, ¿por qué llamarlos
profetas?
Los SUD contradicen rápidamente a los que dicen, “nuestro
pastor es profeta en el sentido de proclamar la Palabra de
Dios, y nuestros misioneros son apóstoles cuando son
enviados con su mensaje”, (porque eso es lo que significa “apóstol”.)
Los SUD declaran que Efesios 4:11 menciona los oficios de
apóstol y profeta, y cualquier iglesia que no los tiene, es
apóstata. Pero Efesios 4:11 también menciona evangelistas y
pastores, y los SUD no tienen tales oficios. Dicen muchas
veces, “nuestro obispo es pastor y nuestros setenta son
evangelistas.” Pero si pueden interpretar los títulos de
algunos oficios, ¿cómo condenan a otros por hacer lo mismo?
Otros oficios eclesiásticos
Filipenses 1:1 dice, “a todos los santos ... con los obispos
y diáconos.” En la iglesia de los filipenses, entonces,
había santos (hombres laicos), diáconos y obispos (o
ancianos, presbíteros, pastores, que son todos el mismo
oficio). Las palabras “anciano” y “obispo” se usan
igualmente para representar al mismo oficial (Hechos
20:17,18, Tito 1:5,7). A veces la palabra griega “presbúteros”
se traduce “anciano” en el sentido de persona de mayor edad,
como en 1 Timoteo 4:1,2). Pero sólo los oficios de diácono y
obispo (pastor) tienen los requisitos mencionados en el
Nuevo Testamento, y la iglesia SUD no satisface esos
requisitos.
Los requisitos del diáconos se expresan en 1 Timoteo 3:8-13,
uno de los cuales es que sea casado y cabeza de su familia.
¡Pocos diácono de 12 años de edad en la iglesia SUD podrían
satisfacer este requisito!
Primera Timoteo 3:1-7 y Tito 1:5-9 dan los requisitos para
obispos y ancianos, e indican que tienen un ministerio de
educación espiritual, etcétera. Pero DC 107:68 enseña que el
oficio del obispo es “administrar todas las cosas temporales.”
De esta manera han pasado por alto los requisitos bíblicos
mientras insisten en que son la “iglesia restaurada.” Han
añadido oficios que tienen nombres bíblicos, pero que nunca
eran “oficios” en la iglesia. Por eso, no dan ningún
requisito para ellos. Algunos ejemplos de éstos son los
oficios SUD de maestro, sacerdote, sacerdote principal, los
“sesenta”, patriarcas, etcétera. Han añadido también oficios
que no tienen ni nombres ni requisitos bíblicos. Estos son:
Presidente de la iglesia, primer presidencia, presidencia de
estaca, obispado presidente, etcétera. Todo esto refuta su
pretensión de ser “iglesia restaurada.” Ya que estos oficios
nunca eran parte de la iglesia, no podrían restaurarse. Por
tanto, la iglesia SUD no es una restauración sino una
substitución.
El Sacerdocio
“Creemos que el hombre debe ser llamado de Dios, por
profecía y la imposición de las manos, por aquellos que
tienen la autoridad para predicar el evangelio y administrar
sus ordenanzas.”
Quinto artículo de fe por José Smith
En el manual SUD para hacer prosélitos, publicado en 1971,
titulado “Un sistema uniforme para enseñar a los
investigadores” (título traducido) leemos en pp. 14-15, “Sí,
él (Jesús) les dio (a los apóstoles) el poder y la autoridad
para actuar en su nombre. Esta autoridad se llama en las
escrituras el sacerdocio. Ahora que los apóstoles tenían el
sacerdocio, ¿cuáles eran algunas cosas que podrían hacer?”
Estas declaraciones no tienen apoyo bíblico. La Biblia no
dice que Cristo les entregó a los apóstoles alguna autoridad
llamada “sacerdocio” ni que el sacerdocio sea necesario para
actuar de parte de Dios. Pero se les enseña a los SUD que el
sacerdocio es necesario para que Dios pueda “reconocer” el
bautismo de uno. Hablamos más sobre esto, bajo el tema de “bautismo”
en nuestro capítulo sobre la salvación.
La cena del Señor es otra ordenanza que, según la teología
SUD, requiere la autoridad sacerdotal. Los elementos que
usan son el pan blanco y el agua. Y porque participan de
este “sacramento” cada domingo, ha llegado a ser cosa
trivial para muchos mormones. Originalmente DC 20:40 y 75
decían que los elementos debían ser “pan y vino.” Más tarde,
el Señor cambió de parecer y dijo, “no importa lo que se
come o lo que se bebe al participar del sacramento” (DC
27:2). Cada semana dos hombres repiten las mismas oraciones,
y los diáconos, que tienen de 12 a 14 años, la distribuyen.
La oración por el pan se encuentra en DC 20:77 y en LM,
Moroni 4:3. La oración por el agua está en DC 20:77 y en
Moroni 5:2.
Los SUD citan con frecuencia Juan 15:16; “No me elegisteis
vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros”, para
comprobar que la autoridad se comunica por medio de la
ordenación. ¡Pero eso es menos de la mitad del versículo, y
suspenden la lectura en una coma! De todas maneras, esa
ordenación no es para ningún sacerdocio, sino para “llevar
fruto” que dure. Ni Juan 15:16 ni ningún texto del Nuevo
Testamento dice que Jesús “impuso las manos en los apóstoles”
para darles el sacerdocio, como enseñan los SUD. La palabra
“ordenar” puede incluir la imposición de manos. Pero también
puede significar “designar” algo o alguien. Por ejemplo, en
DC 89:14 dice que “Todo grano ha sido designado para el uso
del hombre y de las bestias.” (Nota del traductor: En el
original inglés, la palabra “designado” es “ordenado”,
demostrando que las mismas escrituras SUD no usan la palabra
solamente para la imposición de manos.)
En GTA p. 61, dice Hunter, “El sacerdocio es probablemente
el detalle más importante del evangelio.” Luego cita a José
Smith diciendo: “El sacerdocio fue entregado primero a Adán;
él recibió la Primer Presidencia, tenía en su poder las
llaves de ella de generación en generación. La obtuvo en la
creación, antes que fuese formado el mundo ... le fue dado
el dominio sobre toda criatura viviente. El es Miguel, el
arcángel, mencionado en las escrituras. Luego pasó a Noé,
que es Gabriel; él ocupa el segundo lugar en su autoridad en
el sacerdocio, después de Adán.” Tales creencias no
encuentran ningún apoyo en la Biblia. Se basan más bien en
la palabra de José Smith. Por esto, a los que hablan con los
mormones para convencerles de su error, se les pregunta casi
al principio. “¿De dónde recibió usted su autoridad?”
Todos los mormones creen que recibieron su sacerdocio de
José Smith, quien lo recibió de Pedro, Jacobo y Juan,
quienes a su vez lo recibieron de Cristo. Los SUD afirman
que todos tienen que recibir su autoridad como Aarón. Citan
Hebreos 5:4: “Nadie tomo para sí esta honra, sino el que es
llamado por Dios, como lo fue Aarón.” Luego afirman que
Aarón fue llamado por Moisés en Éxodo 28:1. Pero Hebreo 5:4
dice: “llamado por Dios”, no “llamado por Moisés” ni “llamado
por la imposición de manos” como lo interpretan los SUD. En
realidad, Éxodo 4:27 dice: “Y Jehová dijo a Aarón.” Así que
fue llamado personalmente por Dios, no por Moisés. Aun en DC
132:59 el Señor dice: “He aquí, si algún hombre fuere
llamado de mi Padre, como lo fue Aarón, por mi propia voz y
por la voz del que me envió.” Nada se dice acerca de la “imposición
de manos” para llamar a Aarón al oficio de sacerdote. Aarón
fue “ungido” (Éxodo 40:13) pero así también lo fue el
tabernáculo y todo lo que contenía (Éxodo 40:9-15).
Seguramente que este ungimiento no fue con la imposición de
manos para entregarle al tabernáculo el sacerdocio. ¡De otra
manera, no sólo el tabernáculo sino todo lo que contenía fue
ordenado al sacerdocio!
La obra básica del sacerdocio siempre ha sido el de mediador
entre los hombres de Dios. Los sacerdotes levíticos del
Antiguo Testamento eran mediadores, y tenían que ser de la
tribu de Leví y de los hijos de Aarón (Números 3:6-12, DC
107:16). Comúnmente, los SUD pretenden ser de las tribus de
Efraían o Manasés, y por esto, no son aptos para el
sacerdocio. Además los sacerdotes SUD nunca han cumplido los
deberes de los sacerdotes, sean ordinarios o principales,
ofreciendo sacrificios (Éxodo 29:38-44, Hebreos 5:1, 8:3).
No se puede separar a los sacerdotes de los sacrificios hoy
día, no tendrían ningún valor, porque los sacerdotes
levítico y aarónico fueron sustituidos por Jesucristo, el
gran sacerdote eterno (Hebreos 7:11-17, 10:8-21). El es
ahora el único mediador (sacerdote) entre los hombres y Dios
(1 Timoteo 2:5, Hebreos 7:24, 25, Juan 14:6).
Aunque los sacerdotes aarónicos siguieron funcionando hasta
el año 70 después de Cristo, cuando Dios permitió al
ejército romano destruir el templo de Jerusalén, su
sacerdocio terminó realmente en la crucifixión de Cristo
cuando “el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo”
(Mateo 27:51). Pero algunos de los sacerdotes no entendieron
el mensaje, y remendaron esas pesada cortina que separaba
entre el Santuario y el Lugar Santísimo (Hebreos 9:2, 3).
Luego siguieron ofreciendo los sacrificios, que eran
solamente figuras o símbolos del sacrifico de Cristo mismo (Hebreos
9:1-10, 10:21). Pero los verdaderos seguidores de Cristo
entran “en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo a
través del velo, esto es, de su carne.” (Hebreo 10:19, 20).
Cuando Cristo murió en la cruz, Dios rasgó el gran velo del
templo, que tenía 60 pies de largo, desde arriba abajo. Así
descubrió el Lugar Santísimo, declarando así simbólicamente
que por la muerte de Cristo los creyentes tienen acceso
directo a Dios.
En los días del Antiguo Testamento había solamente un sumo
sacerdote en la tierra a la vez. Cada año entraba al lugar
santísimo para ofrecer la sangre de un sacrificio por sí
mismo y por el pueblo (Éxodo 30:10, Hebreos 9:7, 20). Pero
en el Nuevo Testamento Jesucristo es tanto el sacrificio
como el sumo sacerdote (Hebreos 9:11, 12, Juan 1:29). Su
cuerpo fue ofrecido una vez, así que no hay más sacrificio
por el pecado (Hebreos 7:26, 27, 9:11, 12, 26, 10:10-14). Y
porque esa obra fue terminada, ya no hay necesidad de algún
sumo sacerdote aquí en la tierra. Hebreos 8:1-6 dice que
Cristo, el único sumo sacerdote, está en el cielo.
Repetidamente declara la carta a los Hebreos que Jesucristo
es el único sumo sacerdote según el orden de Melquisedec (Hebreos
3:1, 5:6, 10, 6:20, 7:11, 15, 17, 21, 24, 26, 8:1, 9:11). El
sacerdocio de Melquisedec es “inmutable”, o sea “intransferible”;
no se puede pasar de uno a otro (Hebreos 7:24). No lo
recibió de nadie ni lo da a nadie. Y porque vive para
siempre (Hebreos 7:25), él está constituido para siempre (Hebreos
7:28) como sacerdote, según el orden de Melquisedec (Hebreos
7:15-17).
Seguramente, si Jesucristo vive para siempre y es nuestro
sumo sacerdote, no necesitamos otros sacerdotes. Así que las
pretensiones SUD contradicen la Biblia en varios puntos: 1)
Había sumos sacerdotes según la ley del Antiguo Testamento,
pero en ninguna parte dice la Biblia que tenían el
sacerdocio de Melquisedec, 2) No había muchos sumos
sacerdotes, sino uno solo (legalmente) a la vez, 3) Los
sacerdotes tenían que ser descendientes de Aarón (Números
20:28, 25:10-13).
En dos ocasiones, dos hombres fueron llamados sumos
sacerdotes simultáneamente (1 Crónicas 15:11, Lucas 3:2),
pero sólo uno de ellos lo era legalmente. Hoy, Jesucristo es
el único sumo sacerdote legal. Sin embargo, algunos hombres
SUD pretenden ser sumos sacerdotes (sacerdotes principales)
también. Hebreos 7:27, 28 habla de “sumos sacerdotes” porque
cuando murió alguno, fue sustituido por otro (Números 20:28,
Hebreos 7:23). La iglesia SUD tiene miles de sacerdotes
principales hoy, que no son descendientes de Aarón, y por
tanto, no pueden pretender el mismo oficio. Todos los sumos
sacerdotes mencionados en el Nuevo Testamento, eran parte
del judaísmo, no de la iglesia. El sumo sacerdote trató de
matar a Jesús (Mateo 26:57-66) y persiguió a los cristianos
(Hechos 9:1, 2). No existe ningún oficio de sumo sacerdote
(o sacerdote principal) en el Nuevo Testamento. De manera
que si los SUD pretenden tenerlos, tales como se mencionan
en el Nuevo Testamento, deben ser identificados con los
perseguidores de Cristo y de los cristianos.
Los SUD enseñan que José Smith necesitaba el sacerdocio
antes de que pudiera establecer la iglesia. Pero nada en la
Biblia dice que apóstoles, obispos, diáconos, o ningún otro
oficio neo-testamentario tenía también el sacerdocio de
Aarón o de Melquisedec. Entones, ¿por qué lo necesitaba José
Smith? Tampoco enseña la Biblia que la iglesia o el
sacerdocio serían restaurados.
El LM también se calla absolutamente sobre el sacerdocio de
Aarón. Y el de Melquisedec se menciona sólo una vez, donde
se refiere directamente a Melquisedec. Si el LM es “la
plenitud del evangelio eterno” (DC 20:9, 27:5, 42:12, y PGP,
José Smith 2:34) pero no menciona el sacerdocio en la
iglesia, ¿por qué enseña la iglesia SUD que es tan
importante? El LM sí menciona los sumos sacerdotes, las
funciones eclesiásticas, etcétera pero nunca enseña que los
sumos sacerdotes tenían el sacerdocio de Melquisedec. Los
SUD solamente suponen que lo deben tener, ya que la iglesia
de hoy dice que eso es muy importante.
Hechos 6:7 dice que “muchos de los sacerdotes obedecían a la
fe. Pero esos convertidos del judaísmo al cristianismo nunca
sirvieron como sacerdotes en la iglesia. Los SUD afirman que
Jesús no estaba aquí en persona para controlar al sacerdocio
por eso dejó a sus apóstoles encargados para hacerlo. Pero
Colosenses 1:18 dice que “el (Cristo) es la cabeza del
cuerpo que es la iglesia”, aunque está en el cielo. Y en
Mateo 28:18 dijo Jesús: “Toda potestad (autoridad) me es
dada en el cielo y en la tierra.” Si Jesús la tiene toda,
los hombres no tienen ninguna. También, el Espíritu Santo
fue dado a la iglesia para “guiarla a toda la verdad” (Juan
16:7-15). Así que no estamos aquí en la tierra con solamente
los hombres como guías. Todos los cristianos poseemos el
sacerdocio santo o real, mencionado en 1 Pedro 2:5 y 9. Pero
este sacerdocio no es ni de Aarón ni de Melquisedec. Ni
excluye a las mujeres ni a los negros (véase Gálatas 3:28,
Hechos 10:34, Romanos 2:11, 10:12, Efesios 6:9). Aun el LM,
II Nefi 26:23 y Jacob 2:21 declaran que Dios ve a todos los
hombres iguales. ¿Por qué no los ven así en los SUD? Su
propia escritura contradice su práctica de excluir a los
negros y a las mujeres de su sacerdocio.
El origen del sacerdocio SUD
Los SUD enseñan que Juan el Bautista se apareció a José y
Oliverio y les dio el sacerdocio aarónico. Este evento se
encuentra en PGP, José Smith 2:68-73. Varias cosas de este
relato le confunden a uno, bastante: por ejemplo, Juan el
Bautista les dio el sacerdocio aarónico a José y a Oliverio
que no se habían bautizado. Ya que los SUD creen que el
bautismo es necesario para la salvación, debían ser
pecadores sin salvación cuando recibieron este sacerdocio.
Los SUD enseñan que el bautismo debe recibirse primero que
el sacerdocio. Luego, ¿por qué no los bautizó primero Juan
el Bautista? Tenía esa autoridad, porque había bautizado al
Señor (Mateo 3:13-16). Seguramente si el Espíritu del Señor
pudo bautizar a Adán (PGP, Moisés 6:64-65), el espíritu de
Juan el Bautista podría bautizar a Oliverio, y Oliverio a
José. Sin embargo, porque José no se había bautizado cuando
bautizó a Oliverio, el bautismo de éste era nulo según las
normas de los SUD. Luego Oliverio, bautizado impropiamente,
bautizó a José. Pero ya que el bautismo de Oliverio no valía,
tampoco valía el de José, según las normas de los SUD.
En seguida, José, que se había bautizado impropiamente,
confirió el sacerdocio aarónico a Oliverio, que tampoco era
bautizado correctamente, cosa que los SUD rechazarían
actualmente. Oliverio, entonces, impropiamente bautizado y
ordenado, confirió el sacerdocio aarónico en José, que no se
había bautizado correctamente.
Pero Juan el Bautista ya había conferido en ellos el
sacerdocio de Aarón antes de que ellos se bautizaran el uno
al otro. Ya que confirieron el mismo sacerdocio el uno sobre
el otro, ¡debían haberlo perdido mientras se bautizaban!
Esto también hace nulos los bautismos de ellos. Y porque
José y Oliverio se ordenaron después de bautizar el uno al
otro, debían de reconocer que no habían recibido ningún
sacerdocio de Juan el Bautista; si lo recibieron, lo habían
perdido. De cualquiera manera, no tenían la autoridad de
bautizar ni de ordenar. Ni José ni Oliverio tenían el
sacerdocio después de bautizarse el uno al otro. De otra
manera hubiera sido una necedad ordenarse para recibir lo
que ya poseían.
En v. 70 (PGP, José Smith 1) dijo Juan el Bautista que “este
sacerdocio aarónico no tiene el poder de imponer las manos
para comunicar el don del Espíritu Santo.” Pero en v. 73
dijo José, “No bien hube bautizado a Oliverio Cowdery,
cuando el Espíritu Santo descendió sobre él, además, tan
pronto como él me bautizó recibí también el espíritu de
profecía. Nos sentimos llenos del Espíritu Santo, y nos
regocijamos en el Dios de nuestra salvación.”
El don del Espíritu Santo no viene a los SUD hoy de esta
manera, sino solamente por la imposición de las manos. Juan
el Bautista había sido lleno del Espíritu Santo desde el
vientre de su madre (Lucas 1:15, DC 84:27). Entonces, ¿por
qué no podría conferir el Espíritu Santo en José y Oliverio
por imposición de las manos? Juan el Bautista parece ser
algo inútil en la restauración del sacerdocio aarónico, ¡porque
lo único que hizo (ordenar a José y Oliverio) se repitió
después, sin él! Para evitar la confusión, ¿por qué José no
se bautizó a sí mismo mientras bautizaba a Oliverio? Eso es
lo que hizo Alma cuando bautizó a Helam (LM, Mosíah 18:14).
No hay mención del sacerdocio, pero si Alma lo tenía, lo
recibió antes de ser bautizado, cosa contraria al
procedimiento de los SUD.
Además, los tres discípulos nefitas y Juan el apóstol (LM,
III Nefi 28, DC 7) recibieron la promesa de vivir en la
tierra y traer almas a Jesús hasta que viniera la segunda
vez. No hay evidencia de que hayan tenido éxito. Ya que
ellos tenían el sacerdocio, seguramente podían ayudar a
restaurar la iglesia en el mundo. Pero todos fueron pasados
por alto menos Juan. ¿Cómo podría haber una apostasía total
mientras estos cuatro apóstoles estuvieran en la tierra? A
menos que ellos también apostataran en sus “cuerpos
cambiados.” Los SUD pretenden que Juan el apóstol sí ayudó a
restaurar el sacerdocio de Melquisedec junto con Pedro y
Jacobo. Pero ellos que habían estado muertos durante siglos,
hicieron tanto como Juan, el que siguió vivo desde el tiempo
del ministerio terrenal de Cristo (PGP, José Smith 2:72).
Los SUD no ofrecen evidencia alguna de que Juan hiciera algo
más durante todo ese tiempo, por lo tanto ¡pudo haber estado
muerto también! Por esto, toda esta enseñanza de una
apostasía total y una restauración es difícil de creer. Si
hoy alguien dijera que Juan el Bautista u otro apóstol había
vuelto de la muerte para darles el sacerdocio necesario para
hacer la obra del Señor, los SUD serían los primeros en
rechazar esas pretensiones. Sin embargo, esperan que otros
acepten sus pretensiones sin presentarles ninguna evidencia
aceptable.
Los SUD conservan muchos tomos de crónicas, pero no tienen
ninguna sobre la restauración del sacerdocio de Melquisedec,
que explique cuándo y dónde Pedro, Jacobo y Juan visitaron a
José Smith. DC 27:12, que menciona esta visita, lleva la
fecha de agosto de 1830. Los SUD usan esto como evidencia
histórica (véase Ensign, de junio de 1973, p. 5). Pero
Pedro, Jacobo y Juan no se mencionan en esta revelación, en
la edición original de 1833, del Book of Commandments. (Este
libro precedía al DC.) Aparecieron estas revelaciones
primero en DC en 1835. Se puede ver que han añadido 13 1/2
versículos a esta “revelación.” Este inserto pone todo el
evento en tela de duda.
David Whitmer, uno de los tres testigos del LM, dice que el
sacerdocio y los sacerdotes principales fueron desconocidos
y no eran parte de la iglesia SUD por casi dos años al
principio. (Véase su Address to All Believers in Christ, p.
64.) Este es el mismo libro que usan los SUD para demostrar
que Whitmer nunca negó su testimonio sobre el LM. Los SUD
pueden aceptar estas dos declaraciones, o bien rechazarlas.
Pero se contradicen si aceptan una y rechazan la otra. Si
los SUD no sabían nada del sacerdocio durante los dos
primeros años, y si fue solamente el invento de Sidney
Rigdon, como afirma Whitmer, entonces la iglesia SUD no fue
fundada en la autoridad del sacerdocio. Pero si Whitmer
mintió en el asunto del sacerdocio, ¿por qué debemos creer
su testimonio sobre el LM? En cualquiera de los dos casos,
los SUD se enfrentan con un dilema.
DC 20, que originalmente era el capítulo 24 del Book of
Commandments, no decía nada de los sacerdotes principales ni
de su sacerdocio. Los vv 65-76 fueron introducidos más tarde,
en DC 20, sin indicar ningún cambio. José Smith mismo
escribió en junio de 1831 que “la autoridad del sacerdocio
de Melquisedec fue manifestada por primera vez en varios de
los ancianos” (DHC, Tomo I, pp, 175-176). En JD, Tomo XI, p.
4, se nos dice que Esdras Booth, ministro metodista, estuvo
presente cuando los ancianos recibieron en un principio el
sacerdocio principal, en junio de 1831. Esta fecha es
posterior por más de un año, porque la iglesia SUD fue
fundada el 6 de abril de 1830. Aunque los SUD enseñan que
Pedro, Jacobo y Juan confirieron el sacerdocio principal en
José Smith, citan el mensaje de Guillermo Cowdery en 1848,
que dice: “Estuve yo con José cuando el sacerdocio más
elevado, es decir, de Melquisedec, fue conferido por un
santo ángel de arriba.” Esto no fue publicado en ninguna
obra de los SUD sino hasta que apareció en Deseret News en
1859, nueve años después de la muerte de Cowdery (A New
Witness for Christ, Tomo I, p. 72). Cuando José Fielding
Smith citó esta declaración en DS, Tomo III, p. 99, “aclaró”
el relato cambiándolo para que diga así: “Yo también estuve
con José cuando el sacerdocio más elevado, es decir, el de
Melquisedec, fue conferido por algunos santos ángeles de
arriba.” Ahora debemos preguntar si Cowdery dijo ángel o
ángeles. ¿Y merece la confianza su palabra? El apóstol Jorge
A. Smith indicó en JD, Tomo II, pp. 2-3, que Oliverio no
sabía la diferencia entre una revelación verdadera y una
falsa. Así que DC 28 fue recibido por José Smith para
ayudarle. Times and Seasons (periódico mormón impreso en
1840) Tomo I, pp. 22-23 y 81, ¡dice que Cowdery era
mentiroso! Sin embargo, su mensaje es la evidencia ofrecida
por los SUD para su sacerdocio principal.
Es fácil jactarse diciendo: “Yo soy millonario.” Pero
demostrarlo es otra cosa. También es fácil jactarse acerca
del sacerdocio. Pero es difícil demostrar que tal sacerdocio
fue recibido o que los SUD lo tengan ahora. La falta de
apoyo bíblico, la confusión en sus propias crónicas, y su
incapacidad de demostrar este poder o autoridad para hoy, es
evidencia de que los SUD no tienen lo que profesan tener.

