Como lo relatan los Mormones
El fundador del mormonismo, José Smith, nació en Sharon,
estado de Vermont, el 23 de diciembre de 1805. Cuando tenía
diez años de edad, su padre trasladó la familia a Palmyra,
Nueva York. Cuatro años más tarde, se trasladaron a
Manchester en el mismo estado, que queda a corta distancia.
José anota lo que sucedió entonces, en el libro de la
escritura mormona, titulado la Perla de Gran Precio —PGP—
1:5: "Durante el segundo año de nuestra residencia en
Manchester, surgió en la región donde vivíamos una agitación
extraordinaria en cuanto a la religión. Empezó entre los
metodistas, pero pronto se generalizó entro todas las sectas
de la comarca. En verdad, parecía afectar a todo el
territorio, y grandes multitudes se unían a los diferentes
grupos religiosos, lo cual ocasionaba no poca agitación y
división entre la gente, pues unos gritaban: ¡He aquí!, y
otros: ¡He allí! Unos contendían a favor de la fe metodista,
otros a favor de la presbiteriana y otros a favor de la
bautista."
Sigue el v. 10 diciendo: "En medio de esta guerra de
palabras y tumulto de opiniones, me decía a mí mismo: `¿Qué
se puede hacer? ¿Cuál de todos estos grupos tiene razón; o
están todos en error? Si uno de ellos está en lo justo, ¿Cuál
es, y cómo podré saberlo?'"
Los vv. 11-14 de la misma sección del libro afirman que esto
sucedió en la primavera de 1820 cuando José tenía 14 años, y
mientras leía en Santiago 1:5. Salió solo al bosque cerca de
su casa, se puso de rodillas y comenzó a orar en voz alta
por primera vez en su vida (vv. 14, 15). Dice en los vv.
15-19: "Apenas lo hube hecho, cuando súbitamente se apoderó
de mí una fuerza que completamente me dominó, y fue tan
asombrosa su influencia que se me trabó la lengua de modo
que no pude hablar. Un espesa niebla se formó alrededor de
mí, y por un tiempo me pareció que estaba destinado a una
destrucción repentina. Más esforzándome con todo me aliento
para pedirle a Dios que me librara del poder de este enemigo
que me había prendido, y en el momento preciso en que estaba
para hundirme en la desesperación y entregarme a la
destrucción—no a una ruina imaginaria, sino al poder de un
ser efectivo del mundo invisible que tenía tan asombrosa
fuerza cual jamás había sentido yo en ningún ser —
precisamente en este momento de tan grande alarma vi una
columna de luz, más brillante que el sol, directamente
arriba de mi cabeza; y esta luz gradualmente descendió hasta
descansar sobre mí. No bien se hubo aparecido, cuando me
sentí libre del enemigo que me tenía sujeto. Al reposar la
luz sobre mí, vi a dos Personajes, cuyo brillo y gloria no
admiten descripción, en el aire arriba de mí. Uno de ellos
me habló llamándome por nombre, y dijo, señalando al otro: ¡Este
es mi Hijo Amado: Escúchalo¡"
Había sido mi objeto acudir al Señor para saber cuál de
todas las sectas era la verdadera, a fin de saber a cuál
unirme. Por tanto, apenas me hube recobrado lo suficiente
para poder hablar, cuando pregunté a los Personajes que
estaban en la luz arriba de mí, cuál de todas las sectas era
la verdadera, y a cuál debería unirme. Se me contestó que no
debería unirme a ninguna, porque todas estaban en error; y
el Personaje que me habló dijo que todos sus credos eran una
abominación en su vista; que todos aquellos profesores se
habían pervertido.”
José afirma que relató esta historia a un predicador
metodista, quien la rechazó. Luego en el v. 22 dice: "Sin
embargo, pronto descubrí que el relato de mi experiencia
había despertado mucho prejuicio en mí contra entre los
profesores de religión, y trajo sobre mi mucha persecución,
cada día mayor; y aunque no era yo sino un muchacho
desconocido de entre catorce y quince años, y tal mi
posición en la vida que no era un joven de importancia
alguna en el mundo, no obstante, los hombres en alta
posiciones se fijaron en mí lo suficiente para agitar el
sentimiento público en mi contra, desatando así una amarga
persecución; y esto fue general entre todas las sectas:
todas se unieron para perseguirme."
Unos tres años y medio más tarde, el 21 de septiembre de
1823, José dice que estaba en su cuarto orando y pidiendo a
Dios el perdón por todos sus pecados e imprudencias cuando
una luz brillante empezó a aparecer otra vez. Ahora fue el
ángel Moroni quien le dijo que Dios tenía un trabajo para él.
Luego el ángel le habló de un libro escrito en planchas de
oro por los habitantes anteriores de este continente. Le
dijo que contenía "la plenitud del evangelio eterno". Junto
con las planchas estaban "dos piedras en aros de plata, las
cuales aseguradas a una pieza que se ceñía alrededor del
pecho, formaban lo que se llamaba el Urim y Tumim." Dios los
había preparado para la traducción del libro, dijo el ángel.
Luego citó varios versículos de la Biblia u desapareció sólo
para reaparecer otras dos veces esa misma noche, dándome el
mismo mensaje cada vez" (PGP, José Smith 1:29-46).
En los cuatro años siguientes, en el aniversario de su
primera visita, Moroni se encontró con José en la colina
donde estaban enterradas las planchas de oro. Luego el 22 de
septiembre de 1827, José recibió las planchas de las que
tradujo al inglés los caracteres del egipcio reformado con
el don y el poder de Dios, por medio del Urim y Tumim. Esta
traducción se conoce como el Libro de Mormón. Martín Harris,
uno de los tres testigos que afirmó que el LM era verdad,
dijo que llevó copias de algunos caracteres en las planchas
al profesor Anthon de la Universidad de Columbia, quien
declaró que la traducción do José era correcta. Un tal
doctor Mitchell también afirmó que la traducción era
correcta (PGP, José Smith 1:53-56).
Más tarde en el mes de mayo de 1829, mientras Oliverio
Cowdery escribía la traducción tal como José se la dictaba,
se fueron ambos al bosque para orar acera del bautismo para
la remisión de pecados. Mientras oraban, Juan el Bautista
apareció en una nube y puso las manos en ellos y los ordenó
al sacerdocio de Aarón. (PGP, José Smith 1:66-75).
Aquí termina el relato del origen del mormonismo, en las
escrituras de los SUD. Tenemos que leer en la Documentary
History of the Church (DHC) para saber más detalles.
Algún tiempo más tarde, probablemente entre el 15 de mayo y
el 30 de junio de 1829, Pedro, Jacobo y Juan visitaron a
José y Oliverio y confirieron en ellos el sacerdocio de
Melquisedec. Este les dio el poder de imponer las manos para
comunicar el don del Espíritu Santo (DHC, Tomo 1, pp.
40-41). Luego, el 6 de abril de 1830, José Smith y otros
cinco hombres se reunieron para organizar la Iglesia de los
Santos de los Últimos Días.
Bajo el liderato de José Smith se dio principio al trabajo
en Nueva York; luego se trasladó a Kirtland, Ohio, después a
Independence, Misurí, y por fin a Nauvoo, Illinois. En 1844
la población de Nauvoo, compuesta totalmente de mormones, se
convirtió en la ciudad más grande del estado de Illinois.
Allí José se presentó como candidato para la presidencia de
los Estados Unidos (DHC, Tomo VI, pp. 268-270). Pero algunos
mormones apóstatas despertaron antipatía en su contra,
publicando un diario llamado el "Expositor de Nauvoo."
Algunas autoridades mormonas de Nauvoo declararon que esa
imprenta era una molestia y la mandaron destruir (DHC, Tomo
VI, pp. 432-434). Por este acto, el Estado mandó arrestar a
José, pero fue puesto en libertad por otros mormones, en la
corte municipal de Nauvoo.
Más tarde José fue nuevamente arrestado; esta vez, por
traición contra el estado. Fue encarcelado en Carthage,
Illinois (DHC, Tomo VI, pp. 453-574). Allí, el 27 de Junio
de 1844, una chusma airada atacó la cárcel, y mataron a
balazos a José y a su hermano Hyrum (DHC, Tomo VI, pp.
612-622). Brigham Young, presidente de los doce apóstoles,
fue escogido como sucesor de José, y guió a los mormones al
Valle de Salt Lake, en el territorio de Utah. Desde 1847, la
iglesia de los SUD ha tenido sus oficinas principales allí.
Estos son algunos de los hechos más sobresalientes sobre el
origen y la historia del mormonismo, tal como se cuenta hoy
día. Pero hay otros muchos eventos y detalles que la
historia no contiene; y éstos arrojan otra luz sobre sus
pretensiones. Vemos ahora algunos de ellos.
La historia según la evidencia
"El avivamiento de 1820 y la primera visión de José"
El relato de su primera visión, dado por José Smith, es una
historia fantástica. Pero porque una visión es una
experiencia personal, no hay manera de probar su veracidad.
Los que la aceptan, tienen que aceptarla por el testimonio
de un muchacho de 14 años, sin que otros la verifiquen. Si
algún muchacho de 14 años dijera hoy que Dios le visitó y le
dijo que la Iglesia de los SUD era apóstata, ¿le creerían
tan fácilmente como creen a José Smith? Y si no, ¿por qué
no? Habría tanta evidencia a favor de su visión como para la
de Smith. Cualquiera de las dos requiere que uno acepte por
fe su testimonio sin testigos ni evidencia.
La Biblia, por otra parte, afirma que "A Dios nadie le vio
jamás" (Juan 1:18, 1 Juan 4:12). Y en Éxodo 33:20 también
Dios dice: "No me verá hombre, y vivirá." Una razón por qué
los hombres no pueden ver a Dios es porque es Espíritu (Juan
4:24) y el espíritu es invisible. Así declaran Colosenses
1:15 y 1 Timoteo 1:17, que Dios es invisible. Y 1 Timoteo
6:16 dice que Dios "habita en luz inaccesible, a quien
ninguno de los hombres ha visto ni puede ver." (Para más
detalles, véase el capítulo titulado "Dios.")
Sin embargo, el relato de José Smith no sólo contradice la
Escritura, sino la historia secular también. No hay manera
de examinar su pretensión de haber visto a Dios, sino a la
luz de la Biblia. Pero sí, se pueden poner a prueba los
eventos que movieron a Smith a preguntarle a Dios: "¿Cuál
iglesia tiene razón?" En PGP, José Smith 1:5, declara que
hubo una agitación extraordinaria entre todas las sectas en
toda la región donde vivía, y que "grandes multitudes se
unían a los diferentes partidos religiosos." Nombra
especialmente a las iglesias metodista, presbiteriana y
bautista entre las que tomaron parte en el gran avivamiento.
En los versículos 14 y 22, dice que esto sucedió en 1820
cuando tenía 14 años. Pero Wesley Walters examinó todas las
crónicas disponibles en aquella región, buscando información
sobre tal avivamiento. Descubrió que no hay mención alguna
de avivamiento allí en 1820. (Véase su folleto New Light on
Mormon Origins, publicado por la "Utah Christian Tract
Society" Box 725, La Mesa, CA., 92041.) Un avivamiento de la
importancia indicada por Smith siempre deja huellas. Pero si
hubo tal avivamiento en Palmyra en 1820, nadie lo vio sino
Smith.
Guillermo Smith, hermano de José, escribió el libro titulado William Smith on Mormonism, citado comúnmente por los
líderes de los SUD sobre el avivamiento de 1820. Pero
Guillermo Smith no fija la fecha del avivamiento de 1820.
Dice que sucedió en 1822 y 1823, y que José tenía como 18
años. (Eso establecería la fecha como en 1824.) Dice que el
avivamiento fue dirigido por un ministro presbiteriano, el
Rev. Stockton, el que había predicado en el funeral de Alvin
Smith, antes de esa fecha, indicando que Alvin fue al
infierno. Y que por esto José Smith no se unió a la iglesia
presbiteriana.
Pero si el Revdo. Stockton predicó en el funeral de Alvin
antes de ese avivamiento éste no podría haber sucedido en
1820, porque la lápida en su fosa dice que murió el 19 de
noviembre de 1823. La fecha 19 de noviembre de 1824, en PGP,
José Smith 1:4, es un error. El diario Wayne Sentinel
de
Palmyra, Nueva York, llevó el anuncio en varios números
comenzando el 25 de septiembre de 1824, diciendo que José
Smith (el Padre del profeta Smith) mandó desenterrar el
cuerpo de Alvin. José dijo que el avivamiento tuvo lugar en
la primavera; así que la fecha más temprana en que podría
suceder después de la muerte de Alvin, sería 1824.
También, el Rev. Stockton y el Rev. Lane (mencionados como
tomando parte en el avivamiento) llegaron a Palmyra
solamente en 1824, y el Rev. Lane no llegó hasta julio de
ese año para comenzar a trabajar en el circuito metodista, y
se quedó solamente hasta el enero siguiente por su mala
salud. Estos datos se han confirmado perfectamente.
Cualquier avivamiento en que los dos tomaron parte, tendría
que suceder en la última parte de 1824 - no en 1820. El
Wayne Sentinel reporta un avivamiento en 1824-25, pero nada
de tal cosa en 1820.
Ni dijeron nada los diarios acerca de la visión de José
Smith, ni de la persecución que dice que sufrió en 1820. Si
el clamor y alboroto en las iglesias existió, tal como José
Smith lo describe en PGP, José Smith 1:5, 6,9 y 10, es
difícil creer que en ese mismo año las iglesias se unieran
para perseguir al muchacho de 14 años (José dice que tenía
esa edad, en el v.22).
Las crónicas de ese período no indican ningún conflicto
eclesiástico como José Smith lo menciona. Las estadísticas
conservadas por las varias iglesias tampoco indican ningún
avivamiento en 1820 en Palmyra. La iglesia presbiteriana
registró avivamientos en 1817, 1824, 1829, y en otros años;
pero ninguno en 1820. La iglesia bautista ganó exactamente
cinco miembros por el bautismo en 1820. El circuito
metodista que incluía Palmyra, registró perdidas de 23
personas en 1820, y de 40 en 1821. Esto difícilmente indica
que hubo avivamiento en 1820 en que "grandes multitudes se
unían a los diferentes partidos religiosos" como afirma PGP,
José Smith 1:5.
Pero ya para el 25 de septiembre de 1825 el avivamiento
había terminado. Los presbiterianos registraron un aumento
de 99, los bautistas 94, y el circuito metodista había
aumentado con 208. Si José tuvo su primera visión en la
primavera después del avivamiento, hubiera sido en 1825.
Pero esa fecha era después de la "segunda visión." Esta
sucedió, según él, cuando Moroni le habló de las planchas de
oro el 21 de septiembre de 1823. Por esto, la visión de
Moroni tendría que ser cambiada a otra fecha no antes de
septiembre de 1825.
Smith informa haber visto a Moroni sucesivamente por cuatro
años, detalle que nos lleva a septiembre de 1829, o sea
antes de recibir las planchas de oro. Sólo entonces podría
dar principio a su traducción (PGP, José Smith 1:29 y 53).
Pero ¿cómo se podría traducir todo el LM en junio de 1829,
si Smith no recibió las "planchas de oro" hasta septiembre
de 1829? (Véase A Short History of the Church of Jesus
Christ of the Latter Day Saints, p. 18.)
La fecha del avivamiento es muy importante. Si no hubo
avivamiento en 1820, falta el motivo que llevó a que Smith
preguntara a Dios cuál iglesia tenía razón. Y si fue el
avivamiento de 1824-25 el que provocó la pregunta de Smith,
entonces la historia de los mormones y su cronología están
en terrible conflicto.
Problemas con las visiones
La historia moderna de los SUD acerca de al "primera visión",
dice que Smith tenía 14 años cuando Dios el Padre y el Hijo
lo visitaron. Dice también que después de tres años el ángel
Moroni vino a él. Sin embargo, Brigham Young dice en Journal
of Discourses (JD) Tomo II, p. 171, que, "El Señor no vino,
pero sí envió a su ángel." Wilford Woodruff, el cuarto
profeta de los SUD, dijo en el mismo Journal, Tomo XIII, p.
324, que el mormonismo "Comenzó cuando un ángel de Dios,
volando por el cielo visitó a un joven llamado José Smith en
el año 1827." Woodruff sigue diciendo que Smith, confundido
por las pretensiones sectarias, leyó Santiago 1:5, y luego
oró y preguntó a Dios a cuál iglesia unirse. Luego dice: "el
Señor oyó esta oración y le envió su ángel, el cual le
informó que todas las sectas estaban equivocadas, y que el
Dios del cielo estaba a punto de establecer su obra en la
tierra."
Si el profeta Woodruff estaba confundido acerca de un asunto
tan básico para los SUD, ¿cómo podemos saber que no estaba
igualmente confundido acerca de otros asuntos? Los
siguientes tomos del Journal también están en conflicto con
la historia original acerca de la "primera visión": 2:196,
197; 6:29, 355; 10:127; 12:333, 334; 13:65, 66, 67, 78, 294;
18:239; 20:167; y 14:261, 262.
En años recientes "la primera visión" de José Smith ha
llegado a tener creciente importancia. Ahora es la base de
tales enseñanzas de los SUD como: Dios el Padre y su Hijo
Jesucristo son dos Dioses separados, y que los dos tienen
carne y hueso; José Smith era profeta porque vio a los dos;
todas las otras iglesias están equivocadas porque así le
dijo el Señor a Smith. (Véase lección número uno del
"Uniform system for teaching investigators" -edición de
1971, y otras enseñanzas).
A pesar de su importancia hoy día, la historia de "la
primera visión" era casi desconocida en los primeros días
del mormonismo. Ni los escritores mormones, ni los que se
opusieron al mormonismo, hablaron de ella hasta que fue
publicada en Times and Seasons, en 1842. Y esta fecha fue 22
años después de haber sucedido. (Véase Improvement Era, de julio de 1961, p. 490.) Sin embargo, José Smith sí la relató
varias veces, aunque no en la misma forma cada vez.
En 1965 Paul R. Cheesman, estudiante graduado en la
Universidad de Brigham Young, descubrió un "relato extraño"
de "la primera visión" de José Smith. Fue escrito por Smith
mismo cerca de 1833, y es muy diferente de la forma actual
de la historia. En esta extraña versión, Smith dijo que
tenía 16 años cuando la escribió. Dijo además que vio al
Señor y que él le dijo: "José, tus pecados te son perdonados."
Pero no hay mención de ver a Dios Padre -algo muy importante
para pasarlo por alto. Ni hay mención de que todas las
iglesias estaban equivocadas, etc. Las varias versiones de
la "primera visión" nos informan que Smith vio "a un ángel",
"ángeles", "al Señor", y a "dos personajes." Así que
solamente podemos dudar qué es lo que vio, o si vio algo.
Hay varios relatos de esta visión registrados en Dialogue: A
Journal of Mormon Thought, Tomo I, del otoño de 1966,
comenzando en la página 29.
Hay problemas con la segunda visión también. Dice en la
primera edición de PGP, p. 41, del año 1851, que el ángel
que reveló a José Smith las planchas de oro, fue Nefi, no
Moroni. Otras publicaciones de los mormones de aquella época
lo verifican. Estas son Millenial Star, Tomo II, pp. 53 y
71; y también Times and Seasons, Tomo III, pp. 749 y 753. En
este mismo tomo, p. 710, dice José Smith: "Este artículo da
comienzo a mi carrera editorial. Yo solo me hago responsable
por él." Así que nadie debe ser culpado por el error en
cuanto al nombre del ángel. La madre de José Smith, que se
llamaba Lucy Mack Smith, dijo también en su Biographical
Sketches de 1853, que el nombre del ángel era Nefi. ¡Procure
el lector decirles a los mormones actuales que el ángel Nefi
reveló las planchas de oro a José Smith, y vea qué
contestación le dan!
Pero sólo porque Smith vio, o pretendió ver a un ángel no
prueba que el mormonismo vino de parte de Dios. La Biblia
nos advierte que hasta Satanás mismo se disfraza de ángel de
luz" (2 Corintios 11:14). El apóstol Pablo dice también en
Gálatas 1:8: "Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os
anunciare otro evangelio diferente del que os hemos
anunciado, sea anatema." ¿Predicó Moroni o Nefi el mismo
evangelio que Pablo? ¿O lo predican hoy los mormones?
El desacuerdo interno
José Smith dijo que Dios el Padre y Jesucristo se le
aparecieron en 1820 y que él les preguntó: "¿Cuál de todas
las sectas es la verdadera y a cuál debo unirme?" Dice: "Se
me contestó que no debería unirme a ninguna porque todas
estaban en error" (PGP, José Smith 1:18-19). En v.20 dice
Smith: "De nuevo me mandó que no me afiliara con ninguna de
ellas."
Aparentemente José no le comunicó tal mensaje a su familia
porque su madre y dos hermanos (Hyrum y Samuel) eran
miembros activos de la iglesia presbiteriana durante ocho
años por lo menos, después de 1820. Wesley Walters encontró
esta información en el Tomo II de los "Sessions records" de
la iglesia presbiteriana occidental de Palmyra, Nueva York.
También encontró que José mismo buscó unirse a la iglesia
metodista en 1828.
Emma, la esposa de José, había pertenecido a esa iglesia
desde los siete años de edad. Quizá la muerte de su primer
hijo, el 15 de junio de 1828, le movió a José a tomar ese
paso.
Varios años más tarde, los primos de Emma Smith, José y Heil
Lewis, escribieron de sus experiencias con José para ayudar
a resolver algunas cuestiones sobre las actividades de
Smith. Los hermanos Lewis eran miembros de la iglesia
metodista de Harmony, Pensilvania, cuando José "se presentó
muy seria y humildemente, y el ministro, sin sospechar
ninguna mala intención, inscribió su nombre en su libreta de
membresía, estando ausentes algunos de los miembros
oficiales" (The Amboy Journal, del 30 de abril de 1879).
José Lewis dio otros detalles en el número del 11 de junio
de 1879, del mismo periódico. Dijo así:
"Yo, con Josué McKune, un predicador del pueblo, creo que
fue en junio de 1828, supimos que el día sábado José (Pepe)
Smith se había unido a la iglesia el miércoles por la tarde.
(Era la costumbre en aquellos días, oír la predicación del
ministro visitante, en casa de mi padre entre semana.)
Creíamos que era una deshonra para cualquiera iglesia tener
como miembro de ella uno que practicaba la magia negra, uno
que usaba encantos y espíritus sangrantes. Así que el
domingo fuimos a la casa de nuestro padre, donde teníamos
que reunirnos ese día, y llegamos a tiempo para ver a Smith;
hablamos con él en el taller de mi padre antes de la reunión.
Mi padre le dijo que su ocupación, hábitos y carácter moral
no estaban de acuerdo con la disciplina de la iglesia, y que
su nombre sería una deshonra para ella. Debiera haber hecho
antes una retractación, confesión, y la promesa de una
reformación, y que ese día debía pedir públicamente que su
nombre fuera borrado de los registros de membresía; o bien,
aceptar una investigación. Escogió lo primero, y ese mismo
día pidió que su nombre se quitara de los registros."
En el mismo libro con fecha del 21 de mayo de 1879, el
cuñado de Smith, Miguel Morse, dijo que el nombre de Smith
se quedó en los registros de membresía por otros seis meses.
Esto puede ser cierto, ya que él, como secretario de la
clase, fue el que registró el nombre de Smith como miembro.
Pero la cosa extraña en todo esto es que José Smith
realmente trató de ser miembro de una iglesia metodista en
1828 aún cuando Jesucristo le había dicho en la visión de
1820, según su relato, ¡que no se uniera con ninguna iglesia!
Es interesante también que José Lewis declaró que José Smith
no debía seguir como miembro de la clase en la iglesia
metodista, porque "practicaba la magia negra" y "usaba
encantos y espíritus sangrantes." En Fraser's Magazine, el número de febrero de 1873, pp. 229-230, se relata la
historia de la condena de José Smith, y la multa que le
cobraron de $2.68 el día 20 de marzo de 1826, por engañar a
la gente, haciéndoles creer que él podría encontrar tesoros
escondidos, mirando a través de cierta piedra. Los mormones
piadosos siempre han rechazado esta historia. El autor SUD
Francisco Kirkham dice en su libro A New Witness for Christ
in America, Tomo I, pp. 486-487: "Si una confesión como ésta,
hecha delante del juez podría identificarse y comprobarse,
sigue lógicamente que los que creen en él deben negar su
pretendida dirección divina, que los hizo seguirle.” Luego
pregunta: “¿Cómo podría ser profeta de Dios, el líder de la
iglesia restaurada para estos millares, si hubiera sido
verdad el fraude supersticioso que es que, según su
confesión, quedó registrado por escrito?”
Pero el 22 de mayo de 1971, ese documento judicial fue
encontrado por Wesley Walters, que hacía alguna
investigación sobre el mormonismo. El documento fue
encontrado en un cuarto del sótano de la cárcel del Condado
Chenango en Norwich, Nueva York, donde se guardan cosas
viejas e inútiles. Copias fotográficas de este documento se
pueden obtener de la Modern microfilm co., Box 1884, Salt
Lake City, Utah, 84110.
Quizá la razón por qué Kirkham hizo esta declaración fue que
sabía que José Smith dijo que el ángel Moroni le visitó
anualmente desde 1823 hasta 1827. Y en esta última visita
recibió las planchas de oro y comenzó a traducirlas por el
don y el poder de Dios. Es difícil reconciliar estas dos
cosas: las visitas de un ángel, y la decepción de la gente,
por cobrarles sus servicios como clarividente, o por
encontrar tesoros escondidos. Dijo Jesús claramente que “Ninguno
puede servir a dos señores, porque o aborrecerá el uno y
amará al otro, o estimará fiel al uno y menospreciará al
orto. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo
6:24).
Aquí no discutiremos las pretensiones hechas acerca del LM,
ya que le hemos dedicado un capítulo entero a ese asunto. De
la misma manera hay una sección especial sobre el sacerdocio
y la pretensión de José, de que Juan el Bautista y (más
tarde) Pedro, Jacobo y Juan lo ordenaron a los sacerdocios
de Aarón y Melquisedec. Este estudio es muy breve para
discutir asuntos como el esfuerzo desastroso de José Smith
por establecer un banco en Kirtland, Ohio; las guerras de
Misurí y otros aspectos históricos del mormonismo. Para
examinar la documentación de estos y otros eventos,
sugerimos que el lector lea el libro Mormonism - Shadow or
Reality , por Jerald y Sandra Tanner. Este también se puede
comprar en la Modern microfilm company (ahora conocida como
Utah Lighthouse Minstries).
La muerte del profeta
Con frecuencia los mormones se refieren a José Smith como al
“profeta mártir” comparando su muerte con la de Jesucristo.
Afirman que poco antes de su muerte dijo: “Voy como cordero
al matadero” (DC 135:4). Compárese esto con Isaías 53:7 y
con otros muchos textos del Nuevo Testamento, como 1 Pedro
2:23. Cristo sí murió sin protestar. Pero ¿así lo hizo José
Smith? la mayor parte de los mormones así piensan, pero su
propia Documentary History of the Church (DHC, Tomo VI, pp.
617-618) relata una historia muy diferente.
Dice que una chusma se juntó frente a la cárcel de Carthage,
Illinois, donde estaban detenidos José y Hyrum Smith. Con
ellos estaba Juan Taylor y Willard Richards. Oyendo que la
chusma comenzaba a disparar, José saltó hacia su ropa para
sacrar su revólver de seis tiros, y Hyrum agarró su escopeta.
Taylor alcanzó el bordón de madera dura, que pertenecía a
Markham, y el doctor Richards, el bastón de Taylor. Todos se
lanzaron contra la puerta ... Hyrum iba retrocediendo frente
a la puerta, apretando su pistola, cuando una bala le pegó
al lado izquierdo de la nariz. Se cayó de espaldas al piso
diciendo, -Estoy muerto- ... José sacó el brazo de detrás de
la puerta y disparó su revólver hacia el pasillo, fallando
algunos tiros.”
En la introducción del mismo tomo en p. xli leemos que “el
profeta se apartó del cuerpo caído de su hermano asesinado
para hacer frente a las armas mortíferas, y con valentía
devolvió el fuego de sus asaltantes, ‘derribando a su
enemigo cada vez’. Y así obligó a Juan hay (antes Secretario
del estado), persona que difícilmente reconocería ninguna
virtud en el profeta, a confesar que ‘había hecho una buena
pelea’ en la cárcel.”
Juan Taylor, que llegó a ser el tercer profeta de al iglesia
SUD, estaba en la cárcel con Smith y recuerda lo siguiente
en The Gospel Kingdom, p. 360: José “abrió la puerta un poco
y descargó su pistola sucesivamente seis veces. Sin embargo,
sólo tres cañones se descargaron. Después comprendí que dos
o tres fueron heridos con esas balas, de los que murieron
dos, según me informaron.” El mismo relato está en DHC, Tomo
VII, pp. 100-103. No aprobamos la violencia de la chusma que
atacó la cárcel de Carthage y mató a José y Hyrum Smith. Ni
podemos estar de acuerdo con los SUD que dicen que José fue
un mártir que fue llevado “como cordero al matadero”.
Cuando murió José Smith, no quedó claro para los miembros de
la iglesia SUD quién sería su sucesor. Muchos decían que
Dios los había llamado par serlo. Pero por fin, Brigham
Young ganó la lealtad de la mayoría. Pero durante varios
años, docenas de facciones pequeñas existieron, muchas de
las cuales se unieron en 1860 para formar la Iglesia
Reorganizada de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días,
bajo la dirección de José Smith III (el hijo del fundador
del mormonismo).
Esta es la más numerosa de las iglesias mormones del tiempo
presente con la excepción de una. Pero también hay a lo
menos otras 24 facciones en existencia. Cada una reclama ser
la única y verdadera iglesia y declara que las otras son
apóstatas.
(Para obtener más información, léase Little Known Schisms of
the Restoration, por Russell R. Rich (editado por Brigham
Young University), o Denominations that Base Their Beliefs
on the Teachings of Joseph Smith, the Mormon Prophet, por
Kate Carter. Ella, la presidenta de las hijas de lo pioneros
de Utah, dice en p. 1: “los ramales de la iglesia original
se acercan a cien.” Así que el hecho de tener profeta no ha
resuelto el problema de las divisiones en las iglesias, como
pretenden los SUD con frecuencia.

